La temporada de Año Nuevo suele ser una época bastante festiva en Japón, junto con las fiestas navideñas tardías y el inicio de las fiestas de comienzo de año. La mayoría de las personas también tienen una semana libre del trabajo por el Día de Año Nuevo, que utilizan para viajar a sus lugares de origen para pasar tiempo con sus familiares o para viajes de placer dentro y fuera de Japón.

Manga

Este año, sin embargo, no sucedió mucho eso. Con el aumento de las cifras de infección por coronavirus (COVID-19), se alentó a las personas a quedarse en casa y, aparentemente, muchas de ellas estuvieron leyendo mangas de forma ilegal en línea. Según un estudio del grupo de la industria editorial japonesa ABJ (Authorized Books of Japan), los usuarios de Japón accedieron a los diez sitios de piratería más grandes de internet unas 200 millones de veces solo en diciembre de 2020. Eso es casi tres veces la cifra registrada en enero de 2020, que fue de 72 millones.

«La mayor cantidad de tiempo que la gente pasa encerrada por la pandemia de COVID-19» es seguramente la razón, mencionó un representante de la ABJ, y la organización estima que el costo total del contenido visto ilegalmente por los usuarios japoneses representan ganancias por 41.4 miles de millones de yenes (aproximadamente 394 millones de dólares), si el contenido se comprado en su lugar.

Si bien la piratería generalizada del manga y el anime ha sido durante mucho tiempo un secreto a voces en las comunidades de fanáticos en el extranjero, no ha sido un problema de alto perfil en Japón, particularmente respecto al manga. Si bien los precios del consumo del anime en Japón tienden a ser más altos que los DVD o Blu-ray con licencia oficial en el extranjero, el manga es un pasatiempo de costo bastante bajo en Japón, en donde las revistas semanales y los volúmenes recopilatorios a menudo tienen precios de 500 yenes (cerca de 5 dólares) o menos, y los volúmenes usados pueden adquirirse en tiendas de segunda mano a solo 100 yenes (casi un dólar).

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Sin embargo, a medida que los avances en la tecnología facilitan a los piratas la creación de sitios y también a las personas tentadas y curiosas a encontrarlos, parece que un número cada vez mayor está encontrando el atractivo de obtener algo a cambio de nada, incluso cuando algunas veces llega a hacer enojar y frustrar a los autores.

Fuente: Japan Today