¡Advertencia! Esta reseña sobre Horimiya capítulo tres contiene spoilers. Si aún no has visto el episodio, te recomiendo que vayas a checarlo y después regreses a leer la reseña.

©HERO・萩原ダイスケ/SQUARE ENIX・「ホリミヤ」製作委員会

Page 3. Es por eso que está bien

Horimiya capítulo tres da inicio con recuerdos del pasado de Miyamura. Después de pasar tiempo con Hori, naturalmente se ha integrado a su grupo de amigos pero aun es difícil de sobrellevar para él. La persona con quien mejor lleva esta integración es con Ishikawa, quien a pesar de todo no puede dejarlo solo. Mientras tanto los sentimientos de Hori continúan saliendo a flote, sobre todo cuando Remi amenaza con quitarle a Izumi. Con una confesión disfrazada ambos continúan pasando sus tardes juntos. Los celos de Tooru reaparecen pero esta vez Miyamura y él terminan en una pelea a golpes. Ninguno es realmente culpable de nada y su amistad no será perturbada.

El lugar de Miyamura

Hace una semana hablábamos de lo natural que era la presentación de los personajes y lo orgánico que se sentía dedicarle su propio espacio a cada uno. Pues bien, esta semana se lo dedicaremos a Miyamura. Como recordaran el inicio de este episodio es un poco melancólico, estamos ante el recuerdo de una etapa obscura en la vida de Izumi. Ya desde antes podíamos notar la constante inseguridad del chico respecto a su imagen ante sus compañeros. Es esta vuelta al pasado lo que nos permite ver la raíz de este complejo. Todo apunta a la crueldad infantil y a la incapacidad de adaptación del propio Izumi. Al ser un niño tan poco sociable fue dejado de lado y finalmente tachado de “raro”, lo que lo llevo a aislarse aún más.

Una vez fuera del círculo social, lo que le siguió fue un constante circulo vicioso que incremento sus inseguridades. Si bien antes lo vimos como un chico poco reflexivo que se tatuó y se hizo perforaciones porque pudo, esta visión al pasado nos revela algo más. De hecho la primera perforación se la hizo en la escuela secundaria, un día cualquiera después de ser dejado de lado nuevamente por sus compañeros. Ahora sabemos que no fue irreflexiva, fue un acto desesperado de su yo interno, fue su forma de revelarse contra su imagen. Pero no solo eso, Izumi también buscaba el dolor, no el dolor punzante de su pecho sino uno físico y tangible, que apartara el otro. Su duelo es real, es humano y perfectamente empático para quienes lo vemos.

Es por todo lo anterior que podemos comprender su incredulidad ante sus nuevas circunstancias. Hacer amigos, formar parte de un grupo, esas son cosas que no había logrado hacer por sí mismo. Todo ello llego a él a través de Hori. Su inseguridad sobre su pertenencia a ese grupo es natural, tiene un historial de rechazos que le juega en contra, que constantemente le repite: “¿estás seguro que desean estar con alguien como tú?”. Su imagen propia esta tan distorsionada que no está seguro de ser la persona que deba estar con ellos, sus inseguridades ya lo han llevado a pelear antes con Hori, recordando el episodio uno.

Por ello continúa buscando reafirmación en el lugar que ocupa con ellos. Y es justo por eso que las palabras de Tooru son tan especiales. No las endulza y no le miente, Miyamura es raro, pero eso no es algo que le reste puntos. Ese es un momento de revelación para Izumi. Por primera vez se toma en serio el aceptarse, tanto es así que siente la necesidad de consolar a su yo pasado. El mensaje es claro y conciso: “Esta bien, habrá quienes te acepten tal y como eres. Estará bien.”

No es un error tener sentimientos

Dejando atrás las inseguridades, pasemos a las incertidumbres y las declaraciones. Nuevamente Remi aparece para agitar un poco las aguas, esta vez al provocar a Hori con su relación con Miyamura. Ciertamente Remi solo estaba bromeando al retar a Hori, sin embargo al sentir la amenaza Kyoko no pudo desviar su furia. No es que ella estuviera realmente molesta, más bien se trató de un sentimiento de frustración. La realidad la golpeo de pronto, ella es solo amiga de Miyamura y si este se vuelve cercano a alguien más, nada puede hacer al respeto. Pero eso no significa que es algo que le agrade, porque cada vez es más consciente de sus sentimientos, no quiere que nadie sea más cercana a él que ella. Y la razón de eso es más sencilla que nada, pero también es problemática.

No usemos medias tintas, Hori se ha enamorado de Miyamura y a la mínima provocación se ha declarado, aunque claro al final disfrazo torpemente su declaración. Aquí entra la parte problemática, ella se ha acostumbrado a la relación actual que tienen con Izumi, así que teme que las cosas cambien para mal. Básicamente ella esta temerosa al rechazo, actualmente está en una relación cómoda con él, ambos pueden compartir espacio y ser ellos mismos estando juntos. Sin embargo las cosas podrían estropearse si los sentimientos entre ambos cambian. Es por ello que ella huye de su propia confesión, a pesar de sentar las bases de que Miyamura es especial, pues él si puede sostener su mano.

Pero Kyoko no es la única que continua huyendo de sus sentimientos, Miyamura hace lo mismo. Un poco por las mismas razones que ella y otro tanto por sus propios sentimientos sobre su amistad con Ishikawa. Pero las cosas ya han llegado a un punto en que no pueden ni deben seguir evitándose. La pelea de Tooru con Miyamura fue solo el último puente que ambos debían atravesar para encarar sus propias emociones. Al final de todo eso la respuesta es simple, sin importar el que, ambos seguirán siendo amigos. Porque finalmente ninguno es culpable de sentir lo que sienten, cada uno se ha expresado y el corazón no puede ser gobernado. No es un error tener sentimientos y seguirlos.

Comentario final

Horimiya capítulo tres ha sido un episodio con un inicio melancólico, pero que ha sabido dirigirnos a un camino esperanzador. Nuevamente recae en lo acelerado que se puede sentir el ritmo, pero creo que he llegado a entender la razón de ello. No es que sea una respuesta absoluta pero es mi interpretación para este ritmo tan desacompasado. Creo que es una representación del tiempo propio de un adolescente. Ya saben cómo dicen que la vida se vive en momentos, pues Horimiya se narra de la misma manera. Toda la historia es cotidiana pero es auto reflexiva y no es tan secuencial. Casi como nuestros propios recuerdos, momentos cotidianos, especiales y a veces banales.

No cabe duda que esta serie es muy buena para incitar la reflexión sobre la identidad personal y nuestro lugar en la sociedad, o bien sin ir muy lejos, en nuestro grupo de amigos. Es algo que nos ha preocupado a todos y aunque no es tan sencillo de retratar, Horimiya hace un excelente trabajo para representar esa zozobra ante nuestra propia imagen. Dicen que solo sabemos quiénes somos a través de los ojos de los demás, es verdad, no importa que tanto lo quieran disfrazar, no somos islas, necesitamos de otros y de sus percepciones de nosotros para construir nuestra imagen, nuestra autoestima y nuestra identidad. Con esto no quiero decir que dependamos por completo de terceros, también hay trabajo que solo depende de nosotros mismos, pero la percepción de los demás es lo que nos ayuda a construirnos. Es increíble que esta serie lo demuestre tan bien.

Antes de cerrar con esta reseña hablemos de lo divertido que es ver a Miyamura siendo agresivo. Ya lo veíamos el capítulo anterior, Izumi es alguien que no le teme a la violencia y estar enfadado es la única justificación que necesita para usarla. La paliza de Tooru vivirá en nuestra memoria. Hay que admitir que por la imagen de debilucho que da todos creímos que Tooru le podría ganar fácilmente.

©HERO・萩原ダイスケ/SQUARE ENIX・「ホリミヤ」製作委員会

Hasta aquí la reseña, les dejo las preguntas de costumbre: ¿Qué les ha parecido este capítulo? ¿Cuál es su opinión del pasado de Miyamura? ¿Creen que es posible construir una imagen personal sin depender de terceros? ¿Les gusta la amistad que han formado Tooru e Izumi? ¿Cuándo podremos ver la verdadera confesión de Kyoko?